A solo 17 Kms del Hotel Lago Arenal y a 2 Kms del pueblo de Venado se encuentra la entrada principal de una de las maravillas naturales menos conocidas de Costa Rica: las Cavernas de Venado.
Las cavernas se formaron en el periodo del Mioceno, hace aproximadamente 15 o 20 millones de años. Durante mucho tiempo estuvieron sumergidas en las profundidades oceánicas y poco a poco debido al movimiento de placas tectónicas, las cavernas se elevaron hasta formar parte de la superficie.
Las grutas empiezan al pie de un cerro calcáreo. Por su piso corre una pequeña quebrada cuya acción erosiva ha formado impresionantes galerías las cuales están bellamente decoradas de estalactitas y estalagmitas, conchas fósiles, piedra cristalizada e infiltraciones que contienen sales calcáreas, chimeneas, nichos y cortinas de agua.
 |
 |
 |
El Altar |
Formaciones calcáreas |
Formación “La Papaya” |
En el recorrido por las salas, observamos como el agua que se filtra por el techo, precipita en el carbonato de calcio y deja las estalactitas, que al gotear constantemente en el piso forman con los años acumulaciones que generan las estalagmitas. Ambas crecen y configuran hermosas estructuras frágiles y blanquecinas que a través de cientos de años se unen para crear columnas que embellecen el lugar. La famosa formación llamada “La papaya” es un claro ejemplo de cómo se unieron una estalactita y una estalagmita. Se calcula que la formación de esta figura tomó más de 6 millones de años.
Historia:
 |
Según narra el actual cacique de la tribu de los Guatusos - primeros pobladores de la zona- desde tiempos inmemoriales estos indígenas conocían de la existencia de las cavernas, considerando el lugar como sagrado y llevando a cabo rituales en honor de los elementos tierra y agua en la entrada de las mismas, pero sin atreverse a penetrar en ellas.
Por otra parte, se dice que desde el año 1935 existían rumores entre la población blanca de El Venado de San Carlos, de la existencia de las cavernas que se ubican en la localidad, debido a que los cazadores perseguían tepezcuintes que se les escapaban escondiéndose en una “cueva”. |
Sin embargo fue hasta el año 1942 cuando el señor Lael Herrera mientras se dedicaba a la cacería, persiguiendo uno de estos animalitos, logró entrar en la “cueva”, descubriendo accidentalmente las primeras dos salas, sin imaginar nunca que fueran parte de una extensa red de cavernas prehistóricas.
En 1945 Robert Vergenes, explorador francés, realizó la primera exploración seria en las cavernas, pero según sus datos solo pudo recorrer 350 metros, dejando muchas incógnitas y pasos sin descubrir.
Fue en 1969 cuando la AEC, Institución del Gobierno de los Estados Unidos se interesó en las cavernas y lanzó tres exploraciones seguidas en la zona.
Actualmente se conocen ocho salas con una longitud total de 2.700 metros. En cada una de sus salas hay suficiente espacio para mantenerse de pie. Algunas miden hasta 35 metros (115 pies) de altura.
El recorrido total dura aproximadamente una hora y media y no requiere de equipo para escalar, ya que se camina por las cavernas, pasando por pasos estrechos entre una y otra. El recorrido es apto prácticamente para cualquier persona que no tema a la oscuridad o a los lugares cerrados.
Se recomienda llevar ropa y zapatos cómodos (que puedan mojarse), repelente, toalla y ropa extra. Los cascos, linternas y demás equipo requerido son brindados en el lugar.